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Todos los días encuentro motivos para botar
la piedra. ¡Que difícil es tener auto-control y auto-dominio! Vaya que
no es algo fácil. Y es que somos seres cargados con muchas fuerzas
interiores que siempre están buscando como salir y expresarse. Esas
situaciones pueden ser el pretexto oportuno para que nos dejemos llevar
,como títeres, de ellas. Quisiera hoy compartir con ustedes que estas
situaciones nos exigen serenidad y tranquilidad. Son los momentos en los
que todas nuestras acciones deben estar guiadas e impulsadas por ideas
bien pensadas y razonadas.
Se necesita ser racional ante quien ha
dejado que sea le emoción quien lo dirija. Se requiere pensar, poner
pausa antes de reaccionar, sabiendo elegir bien cada respuesta que vamos
a dar. Algunas veces dejarnos llevar por el miedo y por el desespero que
situaciones como las enunciadas causan puede ser nuestra verdadera
perdición al llevarnos a procesos de destrucción que como bola de nieve
que cae cada vez pueden ser más grandes.
Para ello se necesita una férrea voluntad
que no ceda a los impulsos de las reacciones rápidas y descontroladas.
También se requiere capacidad de análisis y sobre todo ubicar en el
tiempo las consecuencias que esas reacciones pueden tener, recordando
que hay cosas que por mucho que queramos no las podemos retrotraer y
deshacer. Aquí, la serenidad no se puede entender como cobardía o como
falta de carácter sino como respuesta adecuada, ya que la vida no se
agota en el aquí y en el ahora, sino que a todo le corresponde un mañana
que tenemos que pensar y enfrentar tal cual lo hayamos sembrado. Además
muchas veces la forma visceral de percibir les cambia sus formas y
características, haciendo que algo provisional y poco importante tome
ribetes de absoluto y eterno.
Hacer pausa y silencios oxigena el cerebro
dándole posibilidades de entender y comprender la vida de manera más
exacta a lo que sucede. Si queremos ser felices teniendo unas buenas
relaciones humanas necesitamos crecer en autocontol y autodominio.
Todos tenemos derecho al desacuerdo. No se
nos puede obligar a estar de acuerdo con lo que los otros dicen o
piensan. Somos distintos y tenemos una manera especifica de ver la vida.
Por ello, debemos evitar que los demás se nos impongan, así como debemos
evitar imponernos a los demás. Ahora, pero es necesario tener “acuerdos”
en la vida para poder convivir en Paz.
En casa, por ejemplo, se necesita
verdaderos acuerdos entre Padres e Hijos y aún en la misma pareja para
que se pueda respirar un aire de paz y de tranquilidad. Así en cada una
de las dimensiones de la vida. ¿Cómo se construye ese acuerdo? El único
camino valido entre nosotros seres únicos e irrepetibles es el diálogo.
Necesitamos establecer relaciones de habla con los demás partiendo de
tres características: Una, debemos aceptar la pretensión de validez, que
tiene el que nos habla. Si no podemos aceptar que el otro “puede” tener
razón no vale la pena establecer esa conversación, ya que correríamos el
riesgo de tener un “dialogo de Sordo”. Dos, es necesario tratar de
motivar con argumentos al que nos escucha para que acepte la oferta de
sentido que le hacemos a través de nuestras palabras.
No se trata de imponernos sino de tratar
motivar a los otros a que acepten lo que le estamos diciendo. Y la
tercera características es la de la posibilidad de Critica. Esto es, que
le puedan discutir la validez de lo que se dice. Que se acepte esa
critica y que nadie se ofenda porque se le está argumentando en contra.
Si se usa estas tres características se puede llegar a un acuerdo que no
sea coercitivo y que por lo mismo haga crecer a las personas.
Estoy seguro que si esto lo hacemos con
tranquilidad y libre de emociones negativas que busquen destruir podemos
ponernos de acuerdo sin dificultades. Para ello es necesario aceptar que
todos tenemos la misma dignidad aunque desempeñemos roles distintos en
la sociedad. Por ello podemos conversar sin ningún problema con los
demás hermanos. Cuando nos creemos más dignos que los otros nos cerramos
a descubrir la verdad que ellos nos pueden ayudar a descubrir y que nos
enriquece como seres humanos buscadores de sentido que somos. El diálogo
tiene que se la tarea de todos, pero un dialogo abierto al acuerdo y no
simplemente por perder el tiempo.
Alberto Linero
Gómez. Eudista
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