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Además de las catástrofes naturales,
las familias están expuestas a actos de violencia y terrorismo, lo
que nos afecta a todos, pero muy especialmente a los niños y niñas
quienes por su edad, son los seres más vulnerables al estrés.
En las actuales circunstancias, todos nuestros hijos están en riesgo
de sufrir las consecuencias emocionales de los actos terroristas, lo
que puede afectar seriamente su salud mental, dependiendo de la
edad, de sí fueron testigos directos o indirectos de un acto de
violencia y de la actitud que sobre este aspecto adopten los padres
de familia y profesores, entre otros.
De acuerdo con la publicación Crianza y salud de la Sociedad
Colombiana de Pediatría para el bienestar de la familia, a
continuación algunas pautas que pueden servir de guía para afrontar
mejor esta situación.
• Los adultos debemos mostrar entereza, seguridad y confianza. Si
los niños sienten que sus padres y profesores están permanentemente
angustiados y ansiosos, actuarán en consecuencia. Recordemos que a
ellos les afecta más nuestro estado emocional que las palabras que
les digamos.
• Estimule a los niños a que hagan preguntas y respóndalas de manera
directa, sin evasivas. Al igual que los adultos, ellos estarán mejor
si sienten que comprenden lo que pasó en sus reales dimensiones.
• Hable con sus hijos sobre los actos de violencia que ellos ya
conocen (por los medios de comunicación o a través de sus
compañeros, etc.). El ignorar estos hechos sólo logra que el niño
los sienta más amenazantes. El silencio sólo conseguirá que él crea
que lo que pasó es tan grave que ni siquiera se puede hablar de
ello.
• No se limite a tratar únicamente los hechos violentos. Hágale ver
que existe un estado, una autoridad y muchos otros organismos
(Defensa Civil, Cruz Roja) que están dispuestos siempre a ayudar y a
proteger. Resalte los actos de valor y generosidad de personas y
entidades que se presenten en estas circunstancias.
• Estos momentos son también una oportunidad para reafirmarles sus
creencias y mostrarles el poder reparador que tiene la oración. Es
pues una buena ocasión para rezar por todas las familias que han
sido afectadas por los actos terroristas.
• Reafirme en los niños los verdaderos valores patrios. Que sepan
que la patria la constituyen todas las personas anónimas que
diariamente hacen bien su trabajo, aquellas que a pesar de las
dificultades y las tragedias son capaces de volver a tomas las
riendas de su vida.
• Los hechos de barbarie brindan la oportunidad de fortalecer en los
niños un sentimiento auténtico de solidaridad con las víctimas,
dando apoyo material con ropas, alimentos, medicinas. Además, en el
colegio, puede contribuir también mediante cartas o dibujos a los
niños y niñas afectados.
Por Claudia Salcedo de la Cruz
Comunicadora social Periodista
Coordinadora Club de Amigos
Emisora Minuto de Dios
Barranquilla
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